Ventajas del abonado órgano-mineral frente al abonado mineral.
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Aunque los abonos minerales han sido la opción convencional durante años, los abonos órgano-minerales están ganando popularidad por sus múltiples beneficios.
Los abonos minerales pueden ofrecer resultados rápidos, pero su uso prolongado llevan a la degradación y pérdida de fertilidad del suelo. Por otro lado, aunque los abonos orgánicos ayudan a mantener su fertilidad, a menudo, no proporcionan el aporte de nutrientes necesario para lograr producciones abundantes.
Los abonos órgano-minerales combinan las ventajas de ambos tipos de fertilización (mineral y orgánica), nutriendo a las plantas y contribuyendo al aumento de la fertilidad del suelo.
Eficiencia nutricional:
Los abonos órgano-minerales combinan nutrientes minerales con materia orgánica permitiendo una liberación gradual de los nutrientes en el suelo. Esto evita las pérdidas por lixiviación proporcionando a las plantas un suministro constante que optimiza su crecimiento y reduce la necesidad de aplicaciones frecuentes.
Mejora de la Estructura y Fertilidad del Suelo:
La incorporación de materia orgánica mejora la estructura del suelo, facilitando su aireación y aumentando su capacidad de retención. Estas cualidades favorecen el correcto desarrollo radicular, previenen la compactación del terreno permitiendo conservar mayores cantidades de humedad y asegurar que los nutrientes estén disponibles para las plantas durante más tiempo.
Además, la materia orgánica estimula la vida microbiana, que es crucial para la salud del suelo. Un suelo con alta actividad microbiana no solo es más fértil, ya que favorece la absorción de nutrientes y la disponibilidad de elementos esenciales, sino que las plantas que sobre el crecen son más resistente a enfermedades y plagas, lo que se traduce en cultivos más vigorosos y saludables.
El aumento en la calidad del suelo, y el aporte de nutrientes de manera eficiente, se traduce en un ciclo más equilibrado y sostenible, obteniendo cosechas más saludables y abundantes a lo largo del tiempo mientras que se reduce la dependencia de productos químicos.
No debemos olvidar que la incorporación al suelo de materia orgánica y nutrientes en una sola aplicación, con un abono órgano-mineral, es una considerable ventaja que reduce el tiempo de trabajo y maquinaria necesarios si se hiciese por separado.
La inversión en abonos órgano-minerales puede, por tanto, considerarse una inversión a largo plazo en la salud del suelo y en la calidad de los cultivos.