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La materia orgánica es un elemento clave para mantener la fertilidad y la calidad del suelo. Mejora la capacidad de retención de nutrientes y agua, incrementa la capacidad de intercambio catiónico y favorece la disponibilidad de los elementos nutritivos, reduciendo además las pérdidas de nitrógeno. También optimiza la estructura del suelo, aumentando la aireación, la infiltración y el desarrollo radicular, lo que contribuye a una mayor resistencia frente a la erosión y al estrés hídrico. Asimismo, aporta nutrientes esenciales y energía para la actividad biológica del suelo y el correcto desarrollo de los cultivos. |